Memoria Sensorial: Somos lo que comemos

Redacción de la RML

Ana Carolina Maldonado, Chef Ejecutiva y MBA en Marketing, en el taller “Memoria Sensorial: Somos lo que comemos” nos ayudó a despertar esos recuerdos que estaban dormidos con un simple ejercicio al activar nuestra memoria sensorial, que la podemos entender como la capacidad de registrar información a través de los sentidos.

Y, es así como los alimentos al ser un estímulo para los sentidos, muchas veces son el camino de retorno a través de los recuerdos, de vivencias; de hecho, estos sabores nos regresan a los primeros años de nuestra vida, a la infancia. Es increíble como el cerebro a través de estos estímulos a sistemas sensoriales permite evocar memorias y recuerdos felices.

Ana Carolina nos explica como los alimentos son parte de nuestros hábitos, aquellos alimentos que elegimos comer nos dan identidad y pertenencia, acompañan nuestra historia familiar, nuestros amigos, afectos cercanos, nos acordamos de nuestra cultura y además fortalecen los vínculos no solo familiares sino también de grupos, a estados internos, a sensaciones y emociones; los alimentos que elegimos permiten nombrar nuestras vivencias.

Nos cuenta como a través de la historia, los alimentos y la comida han acompañado en diversas formas y etapas de la historia. Desde tiempos muy antiguos, para citar por ejemplo a los griegos y romanos, su modo de alimentación era muy diferente debido a sus ideas y costumbres, para ellos – hasta la actualidad – el alimentarse no era solo una necesidad sino también una fuente de gratificación y placer.

Al finalizar este taller Ana Carolina nos deja algunos tips para utilizar los sentidos y estar más conscientes de lo que nos rodea y de esta manera crear más empatía con las personas que están a nuestro alrededor, para sensibilizar nuestra visión sobre hábitos, circunstancias y conflictos los cuales, podremos conciliar y romper patrones que nos habían afectado y no sabíamos de dónde venían.

En definitiva, las dinámicas que desarrollamos alrededor de la comida nos ayudan a desarrollar empatía con el entorno. Podríamos decir que la comida no es mero alimento, es comida compartida y hecha anécdota. El momento de comer es de gran trascendencia social, porque transmitimos valores, recuerdos, historia y nos apropiamos de ella, siendo familia, siendo individuos, siendo sociedad, porque “la comida es el centro de los afectos”.

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